Las fotos de Ailén Bechara, la azafata de A todo o nada

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Miercoles 22 de Octubre del 2014

Cuentan en Darregueira, pueblito bonaerense de 5.500 habitantes que limita con La Pampa, que en el Instituto San Antonio había una alumna muy bonita -extremadamente bonita- que hacía enfadar a las monjas con sus polleras muy cortas. Pero como su boletín era intachable, lo que faltaba de tela lo compensaba con buenas notas. "Jamás me llevé una materia, pero en el secundario era vaga y súper rebelde. Siempre había una amiga que tenía los resúmenes y estudiaba de ahí (risas). Y bueno, debo reconocer que alguna que otra vez me copié. Tenía una técnica que no fallaba: el machete abajo de la pollera", dice Ailén Bechara (22 años, el 6 de abril cumple 23, por si alguien quiere hacerle un regalito).

"Ni bien terminé el secundario, me vine sola a Buenos Aires a estudiar Ciencias Políticas, con una mano atrás y otra adelante", cuenta la azafata de A todo o nada. Y rememora una historia que en su momento fue muy triste, pero hoy la recuerda como una anécdota: "Desde un año antes de venirme a Capital, había estado preparándome, comprando todas las cosas para mi departamentito en Retiro. Heladera, microondas, colchón, escritorio, todos los utensillos para la cocina... Y cuando el camión de la mudanza las traía para acá, volcó a la altura de General Alvear y se rompió todo. Todo es todo. No te imaginás qué bajón fue enterarme de eso. No sabía qué hacer".

La empresa de fletes le dio 400 pesos (sí, 400 pesos) por el accidente y fue Mimi, la mamá de Ailén, quien la ayudó a reponer todo lo perdido. "Es el día de hoy que le estoy agradecida a mi vieja, porque sin ella no habría podido venirme a probar suerte a Buenos Aires. Y a mi amiga Magalí, que me bancó en su casa".

Tras dos años y medio en la facultad de la UBA, "me di cuenta que no quería seguir más con esa carrera. Yo trabajaba como relacionista pública en varios boliches -Club Araoz, Rumi, Crobar- y empezaron a llegarme ofertas para meterme en el ambiente como modelo. Y eso era algo que siempre me gustó. De hecho, de chiquita el pasillo de mi casa en Darregueira era como mi pasarela".

El día que le tocaba rendir Teoría Social y Política 2, decidió no ir al parcial y lo llamó llorando a su papá: "Le dije que dejaba la facultad. El se sorprendió, pero entendió mi decisión". Ahí fue que Bechara comenzó a dar sus primeros pasos como modelo, haciendo promociones para empresas. "Todas las promotoras me decían que me agregara lolas. Yo tenía lo mío, pero un poco más siempre suma en el medio. Así que después de juntarme la plata, me operé".

Con el exuberante escote sumado a su belleza natural, Ailén comenzó a mandar su currículum a agencias y castineras. "Y al mes me llaman para hacer un casting para A todo o nada, justo cuando el programa de Guido (Kaczka) acababa de pasar a El Trece. Fui pasando las etapas hasta que finalmente quedé. No lo podía creer. Dios me ayudó. Y eso que en ese momento el Papa no era argentino", cuenta con humor.

Desde ese momento, Ailén Bechara se convirtió en la despampanante rubia que tarde a tarde cautiva a los participantes y se gana a los televidentes con su onda y simpatía. "Hace dos años que estoy en el programa y la verdad es que me cambió la vida literalmente. Me encanta que la gente me reconozca por la calle y me salude o me pidan fotos. Al principio me daba un poco de vergüenza, pero hoy lo súper disfruto".

Ya lejos de las ciencias políticas, la sexy secretaria de Guido retomó el estudio: "Acabo de empezar la carrera Periodismo, que es algo que siempre me gustó. Me levanto bien temprano porque curso a la mañana para poder cumplir con todo, pero vale la pena el esfuerzo", dice.

 

SOLTERITA... CON CANDIDATOS
Vamos al dato que espera más de uno: Ailén está solita, o mejor dicho "sin novio oficial. Estoy saliendo con alguien del medio, pero jamás lo daría a conocer hasta que no sea una relación formal". Igualmente, en su foja ya figura un viejo affaire con otro famoso: nada menos que el Pipita Higuaín, crack del Real Madrid y la Selección Argentina. La crónica cuenta que vieron al futbolista salir del departamento de la modelo allá por noviembre de 2011, y en su momento ella aclaró: "Sólo vino a tomar unos mates". Algo que sostiene hoy. "Todos se me ríen cuando lo cuento, pero es la verdad. Gonzalo es un amigo y ese día pasó a saludarme", cuenta con una sonrisa.

El celular de Bechara suena mientras la entrevista va llegando a su fin: "Es un jugador que consiguió mi pin y me está invitando a hacer algo hoy a la noche. Son terribles los futbolistas. Pero nos le doy cabida", dice. Y a los pocos segundos, el ringtone de su BlackBerry Messenger vuelve a sonar. Parece que es otra propuesta de un apellido muy conocido. Se ve que con Ailén, los hombres van a todo o nada...

Fotos: Nico Mellino

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